El sector de logística de última milla en España factura 4.150 millones de euros y crece al 5,4% anual. Pero el modelo actual tiene fecha de caducidad: las zonas de bajas emisiones ya restringen el acceso a vehículos convencionales en los cascos urbanos de las principales ciudades españolas.
La pregunta para cualquier ecommerce no es si la logística será verde, sino cuándo. Los que se adelanten capturarán clientes conscientes y evitarán costes de adaptación forzada.
1. El problema de la última milla
La entrega final representa hasta el 50% del coste logístico total y genera el grueso de las emisiones. Un informe de Prologis revela que el 76% de los consumidores espera devoluciones gratuitas y el 70% exige entregas en el mismo día o al siguiente.
Esta presión por velocidad choca con la realidad urbana: saturación de infraestructuras, restricciones medioambientales y un mosaico regulatorio que varía entre municipios.
2. Flotas eléctricas: ya no es piloto
Los principales operadores han pasado de proyectos piloto a despliegues masivos:
- Sending tiene objetivo de reducir emisiones un 50% mediante renovación de flota. Todos sus vehículos cumplen normativa Euro 6
- HI Logistics opera con flota mayoritariamente eléctrica y proyectos de neutralización de huella de carbono
- SEUR, GLS y Correos amplían sus flotas eléctricas cada trimestre
Para el ecommerce pequeño, la palanca directa es elegir operadores con compromiso verificable de flotas verdes. Pregunta porcentajes, no promesas.
3. Microhubs y puntos de recogida
Los lockers y puntos de conveniencia reducen drásticamente los trayectos necesarios. Un camión descarga 50 paquetes en un punto en lugar de hacer 50 paradas individuales.
Datos del mercado español:
- Citibox: más de 50.000 buzones inteligentes en portales de comunidades
- Kanguro: 5.000 puntos de conveniencia (PUDOs), con crecimiento del 200% en facturación en 2024
- PaackGo: red propia de 1.200 puntos de entrega lanzada en 2025
Ofrecer punto de recogida como opción gratuita (mientras el envío a domicilio tiene coste) incentiva el comportamiento sostenible.
4. El concepto de nearshoring logístico
La tendencia en 2025-2026 es acercar centros de distribución a los puntos de entrega. Este nearshoring reduce distancias, tiempos y emisiones.
Para tiendas con volumen, considerar almacenes satélite en ciudades clave puede mejorar tiempos de entrega y reducir costes de última milla simultáneamente.
5. Packaging: el factor olvidado
Cajas sobredimensionadas desperdician espacio en camiones. Cada hueco vacío es una emisión innecesaria.
Acciones directas:
- Adaptar tamaño de caja al producto (máquinas de embalaje a medida)
- Sustituir plástico por papel kraft o relleno de papel
- Cartón 100% reciclado y tintas vegetales
- Para clientes recurrentes: envases retornables
6. Comunicar la sostenibilidad
El esfuerzo verde debe ser visible para el cliente. Implementa:
- Icono de hoja verde junto a opciones de envío sostenible
- Estimación de CO2 ahorrado al elegir punto de recogida vs domicilio
- Información sobre embalaje reciclado en la confirmación de pedido
No es greenwashing si es real y verificable. Es diferenciación legítima.
7. Normativa que presiona
Las zonas de bajas emisiones (ZBE) ya operan en Madrid, Barcelona y otras ciudades. La regulación europea obligará a reportar huella de carbono de envíos.
Adelantarse evita:
- Costes de adaptación urgente cuando la norma llegue
- Dependencia de operadores que no cumplan requisitos
- Pérdida de clientes que priorizan marcas responsables
Por dónde empezar
Audita tu operación actual: qué operadores usas, qué porcentaje de su flota es eléctrica, cuántas entregas fallidas generan segundos intentos.
Activa punto de recogida como opción en checkout. Mide adopción. Optimiza packaging para reducir volumen. Elige al menos un operador con compromiso verde verificable.
La logística sostenible no es coste, es inversión. Los consumidores la demandan y la regulación la exigirá. Mejor liderar que seguir.
